El Pacto Verde Europeo constituye la trayectoria definida por la Unión Europea para luchar contra el calentamiento climático. Este plan ambicioso prevé una amplia estrategia de descarbonización a escala europea que afecta a todos los sectores. El objetivo: reducir en un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.
¿Cuál sería el rostro de la Unión Europea en 2030 si la ambición del Pacto Verde Europeo se convirtiera en realidad? ¿Qué cambios pueden esperar los hogares y las empresas para 2030?
Es sobre esta pregunta que se ha centrado el Think thank Strategic Perspectives. Su primer informe prospectivo “Convertir el Pacto Verde Europeo en realidad", publicado en mayo de 2023, dibuja los contornos de esta Europa del futuro basándose en los datos proporcionados por el Instituto Cambridge Econometrics.
En este informe, el Think Thank analiza el impacto de las leyes europeas - si se implementan en su totalidad y en los plazos previstos - sobre la seguridad energética, los precios de la energía, la mezcla energética europea, la creación de empleos, las necesidades financieras, etc. Este informe prospectivo describe también los beneficios socioeconómicos potenciales de la implementación de las leyes del Pacto Verde. Finalmente, pone de relieve puntos de vigilancia y formula recomendaciones nacionales.
¡Pequeño recorrido por lo que podemos esperar en 2030!
Un paisaje europeo transformado en profundidad para 2030.
Si las leyes de la Unión Europea que componen el paquete “Fit for 55” se aplican a tiempo y en su totalidad para 2030, podrían dar lugar a numerosas transformaciones, especialmente en los ámbitos de la energía (despliegue energético y ahorro de energía), la movilidad y la industria.
Despliegue energético y ahorro de energía.
¡Buena noticia, la transición energética, lejos de las energías fósiles, sería irreversible!
El informe dibuja un escenario para 2030 en el que la demanda de energías fósiles disminuye y en el que las energías renovables conocen un verdadero auge. Y esto, a pesar de la reciente carrera por la construcción de nuevas infraestructuras de gas y petróleo para asegurar nuestra independencia energética frente a la energía rusa.
Aquí hay algunas de las transformaciones más destacadas puestas de relieve por este escenario 2030:
- La energía solar y eólica proporcionaría el 55%, es decir, más de la mitad de la electricidad en Europa en 2030, el doble de la capacidad de energía renovable en comparación con la actualidad.
- Las energías renovables, especialmente la eólica y la solar, serán cada vez más baratas, lo que hace que su utilización sea una solución rentable y estratégica. En 2030, las energías renovables reducirán los precios medios de la electricidad para los consumidores en más del 7%.
- El carbón será eliminado progresivamente de la mezcla energética. Esto se explica, en particular, por el hecho de que es probable que la demanda de carbón disminuya debido a su precio no competitivo en comparación con las energías renovables.
- El informe predice una disminución del consumo de gas (-31%) y de petróleo (-34%) en comparación con 2019. La demanda de gas podría reducirse drásticamente y aún más en función de otros factores (ahorro de energía de los hogares y las empresas en el contexto de la guerra en Ucrania, en particular). La disminución del consumo de gas variaría entre 83 y 93 mil millones de metros cúbicos en función de las evoluciones del precio del gas, lo que equivale casi al consumo de gas de Alemania en 2021 y a más de la mitad de las importaciones de gas ruso en 2021. Si esto ocurriera, las nuevas infraestructuras de gas permanentes (por ejemplo, terminales de GNL) se volverían, por tanto, inútiles.
- El número de instalaciones de bombas de calor (solar térmico o geotérmico) se duplicará para alcanzar los 58 millones en 2030. Esta tendencia a modificar los sistemas de calefacción parece confirmarse ya, ya que en Francia la instalación de bombas de calor está aumentando: en 2022, las ventas de bombas de calor superaron las de calderas de combustibles fósiles.
- Para luchar contra las viviendas con fugas de calor y la precariedad energética, el informe estima que el ritmo anual de renovación de edificios se triplicará en 2030 en comparación con 2021.
Movilidad
El informe prevé que al menos 29 millones de vehículos eléctricos deberían estar en las carreteras europeas para 2030. En comparación, en 2023 se estima que hay 2 millones de vehículos eléctricos en circulación, lo que representa solo el 0,8% del parque automovilístico europeo. ¡El camino es largo!
Industria verde
Según el estudio, para 2030 la industria europea habrá reducido sus emisiones en un 29%, mientras sigue avanzando hacia una transición industrial cero neto.
Para alcanzar este objetivo, la Unión Europea desea iniciar una “tercera revolución industrial” limpia apostando por la innovación. Su estrategia pasa por el desarrollo de industrias nacionales y europeas no emisoras de gases de efecto invernadero. Todo el desafío es saber si lo logrará.
Acuerdo Verde Europeo: ¿Qué ventajas potenciales para Europa en 2030?
¿En concreto, qué ventajas obtendrán la Unión Europea, las empresas y los hogares europeos? Según el informe, el Acuerdo Verde Europeo favorecería la seguridad energética de la Unión Europea, crearía empleos, estabilizaría la inflación y reduciría los precios de la electricidad, lo que sería beneficioso para las empresas y los hogares. ¡Desglosamos estos diferentes puntos!
Hacia una mayor seguridad energética a escala de la Unión Europea basada en la transición energética.
El informe predice que, tras un pasado de fuerte y costosa dependencia de los mercados internacionales de combustibles fósiles, la Unión Europea comenzaría en 2030 a beneficiarse de una relativa seguridad energética.
Para ello, la estrategia europea tiene como objetivo producir energías renovables a escala de la Unión Europea. Esto permitirá en 2030 reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles así como la dependencia de las importaciones exteriores a la Unión Europea. En 2030, el análisis prospectivo prevé, en particular, la :
- reducción de las importaciones de gas y petróleo en un 17 % respecto a 2019.
- reducción de las importaciones de carbón en un 73 %.
¡Creación de casi 500 000 empleos!
La urgencia ecológica hace surgir la oportunidad de desarrollar nuevos mercados para operar la transición baja en carbono a escala de la Unión Europea, lo que requiere mano de obra. El informe estima que para 2030 la descarbonización de la economía europea contribuirá a crear 475 000 empleos “netos” (es decir, además de los empleos que habrían sido suprimidos. Estas creaciones de empleo afectarían principalmente a los sectores de las energías renovables, la construcción y la renovación y la industria baja en carbono. 57 000 empleos serían generados por el sector de la electricidad por sí solo.
Reducción de la inflación y de los precios de la energía.
El precio de la energía tiene un efecto sobre la inflación. Dado que el aumento de los precios de la energía es la causa de una fuerte inflación, la bajada de los precios de la energía provocaría una bajada de la inflación.
Eurostat estima que en mayo de 2023 la tasa de inflación de la Unión Europea alcanzó el 6,1%. Según el informe, la aplicación de las medidas del paquete “Fit for 55” por la Unión Europea podría contribuir a reducir la inflación y a estabilizarla en el 1,5 % en 2030.
Esto se explica, en particular, por el hecho de que el auge de las energías renovables haría bajar los precios medios de la electricidad.
¡Más competitividad para las empresas europeas!
Así, a finales de 2030, la transición energética y la bajada de la inflación a nivel de la Unión Europea deberían permitir aumentar la competitividad de las empresas europeas.
De hecho, una fuerte inflación puede perjudicar la competitividad de una economía debilitando el comercio con el exterior. Ante una fuerte inflación nacional, los productos importados se vuelven más baratos que los productos nacionales, mientras que los productos exportados encuentran menos fácilmente compradores. Así que si la inflación baja a escala de la Unión Europea, ¡es todo beneficio para nuestras empresas europeas!
¿Qué impacto tendrán estas reducciones en la vida cotidiana de los hogares?
En un contexto tenso de crisis sociales en Europa, debido, en particular, a la bajada del poder adquisitivo, el informe estima que la transición energética y la adopción rápida de las soluciones que permiten luchar contra el calentamiento climático tendrían el poder de reducir las facturas de energía y de estabilizar la inflación, y así reducir la vulnerabilidad de los hogares menos favorecidos.
Según las estimaciones del informe prospectivo, en promedio la parte de los gastos de los hogares dedicada a la energía y a los carburantes se reduciría entre 2022 y 2030: pasarían del 8,6% del presupuesto en 2022 al 6,1% en 2030. Y esto, en paralelo a la estabilización de la inflación en el 1,5% y a la bajada del precio de la electricidad.
Puntos de vigilancia y desafíos a superar para que este escenario de 2030 pueda concretizarse
Para conseguir convertir el Acuerdo Verde en una realidad y que el escenario dibujado pueda producirse, es necesario que la Unión Europea asegure el ritmo y la magnitud de la transición prevista. Para cada temática, Strategic Perspectives propone recomendaciones para facilitar la implementación y la puesta en marcha de estas medidas a nivel nacional.
Varios desafíos a superar y puntos de vigilancia son destacados en el informe :
Financiación: ¡es necesario poner más dinero sobre la mesa!
Los equipos de Strategic Perspectives alertan sobre la necesidad para la Unión Europea de realizar inversiones adicionales! Según ellos, para poder poner en marcha eficazmente las medidas anunciadas, se necesitan 351 mil millones de euros adicionales para 2030. Lo que equivaldría a añadir a la mesa el 10 % de las inversiones totales realizadas en los 27 países miembros en 2022 (3600 mil millones).
Uno de los autores del informe estima que existen varios instrumentos eficaces para financiar estas medidas: el presupuesto de la Unión Europea, el plan de recuperación de la UE "NextGenerationEU" así como los ingresos del mercado del carbono de la UE.
Esta cantidad de 351 mil millones no incluye las inversiones que tendrán que asumir los hogares para, entre otras cosas, equiparse con un vehículo eléctrico o realizar la rehabilitación energética de su vivienda. De ahí la importancia de tener en cuenta las desigualdades sociales para pensar en esta transición…
Luchar contra las desigualdades sociales derivadas de la aplicación de estas leyes y conseguir elaborar un verdadero contrato social con los ciudadanos.
Para lograr esta transición, el informe subraya la importancia de aplicar medidas sociales e incentivadoras con el fin de implicar al máximo número de personas y no dejar a nadie de lado.
Esto pasa, entre otras cosas, por el hecho de proporcionar un apoyo dirigido a los hogares menos favorecidos que corren el riesgo de sufrir más duramente la transición hacia el cero neto. Los Estados miembros deben poder garantizarles un acceso igualitario a las tecnologías verdes y ayudarlos, por ejemplo, a comprarse un vehículo eléctrico. El informe insiste en la importancia de crear realmente una especie de contrato social de la transición baja en carbono con los ciudadanos europeos. Se basa en éxitos nacionales tomando como ejemplo, entre otros, el “Sozialticket” en Berlín, el pase gratuito para el tren en España y los transportes públicos gratuitos en Luxemburgo.
En cuanto a las regiones fuertemente afectadas por el declive industrial tras el abandono de los combustibles fósiles (regiones mineras, en particular), los responsables políticos tendrán que proporcionar soluciones concretas para participar en la revitalización de estos territorios.
Lograr desarrollar una industria con cero emisiones netas de gases de efecto invernadero.
Existen numerosas ventajas en apoyar el desarrollo de una industrialización “verde” a escala europea: asegurar el cumplimiento de los objetivos climáticos, asistir al auge de empresas competitivas, crear empleos y desarrollar de forma más intensa la investigación y la innovación.
Pero hay que constatar que, por el momento, no estamos ahí. En 2030, el 99 % de las importaciones de los países miembros de la Unión Europea sobre las tecnologías verdes serán importaciones de países fuera de la zona UE, en particular China. El plan "Net-Zero Industry Act" de la Comisión Europea lanzado el pasado mes de marzo podría cambiar la situación si los fondos asignados fueran suficientes.
Para concluir
El Green Deal europeo parece constituir realmente un marco federador frente a las múltiples crisis que han afectado a la Unión Europea: pandemia de Covid 19 y relanzamiento económico, dependencia de la energía rusa, cambio climático, competencia sobre las tecnologías netas cero de China y de los Estados Unidos. Sin embargo, el diagnóstico y los beneficios potenciales listados en el estudio para 2030 tienen una posibilidad de convertirse en realidad si y solo si los Estados miembros aplican correctamente estas leyes.
Sin embargo, persisten numerosos puntos de bloqueo. La cantidad de los fondos se considera insuficiente y los recientes anuncios en Francia del Presidente Emmanuel Macron, que ha pedido una “pausa regulatoria europea” en materia ambiental, hacen pensar que no vamos lo suficientemente rápido. Solo el futuro nos dirá si hemos conseguido mantener el ritmo y si este escenario de 2030 tiene una posibilidad de convertirse en realidad.
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